Fotos: Lucas Matías
Crónica: Brenda N. Petrone Veliz

El Cosquín Rock volvió a sus comienzos en la Plaza Próspero Molina en la localidad cordobesa de Cosquín. El pasado 30 de noviembre se realizó el homenaje a uno de los festivales más reconocidos de Latinoamérica y el mundo. Los Navarro, Juan Terrenal, Armando Flores, Palo Pandolfo y la Hermandad, La que faltaba, Kapanga, Fernando Ruiz Díaz con Vanthra y Las Pelotas fueron las bandas encargadas de rememorar algunos de los artistas que formaron parte de la grilla del Cosquín Rock 2001.

La Hermandad y La que faltaba: Palo Pandolfo y Miguel Ángel Rodríguez

Palo Pandolfo y La Hermandad. Foto: Lucas Matías

El sol no dejaba tregua con el calor abrasador que dejaba en el público. Pero nada impidió que a las 18 horas subiera La Hermandad, banda que tuvo como gran figura a Palo Pandolfo, una persona sin edad ni tiempo, un mito del rock nacional. Los 5 músicos hicieron un repertorio de casi una hora incluyendo temas como Ella vendrá, Tazas de té chino, Pipapu, entre otras. Esta última canción fue dedicada al Pelado Servetto, baterista de Rastrojero Diesel y Los Enviados del Señor, quien falleció en febrero de este año.

Mientras La Hermandad tocaba, mucha gente de entre 30 y 50 años bailaba y saltaba en pequeños grupos o de forma individual. Algunos alzaban sus brazos al cielo y cantaban desde las entrañas.

Unos minutos antes de las 20 horas, La que faltaba aparecía en la escena. El sol se escondía para entregarnos un hermoso y fotogénico atardecer. La locura piojera se dejaba ver en los últimos rayos del día para dar paso a la prepotente noche coscoína. La banda traía consigo un homenaje a Los Piojos, el grupo rockero del que fue parte el actual cantante de La que faltaba, Miguel Ángel Rodríguez. Temas como Tan Solo, Fantasma y El balneario de los doctores crotos fueron coreados por los asistentes y amantes de la famosa banda del siglo pasado.

Miguel Ángel Rodríguez, ex bajista de Los Piojos

Kapanga: ¡Modo diablo!

Cada vez que veo a Kapanga par mí es sinónimo de fiesta, arriba y abajo del escenario. El Mono juega con sus compañeros y con la gente. Grita frases como modo diablo y ahre, baila y actúa. Entre tema y tema busca elementos para enriquecer al recital como la máscara del Caballero Rojo y la de belcebú. mientras les hace señas a su público y les pregunta «el que usa máscara, ¿es careta?». El Mono es todo, el Mono es fiesta.

Cosquín… no me sueltes

El Mono de Kapanga – No me sueltes (2012)
Miguel “Maikel” De Luna Campos (guitarra), Martín “Mono” Fabio (voz) y Javier «Memo» Manera (bajo). Foto: Lucas Matías

Como dice la canción Miro de atrás, el principio del fin es haber empezado. Y eso fue el homenaje a los 20 años del Cosquín Rock. Una conjunción de músicos, artistas y bandas que se vieron crecer, se sintieron de cerca por más lejos que estén y se saludaron tras bambalinas con el mismo cariño con el que subieron en el 2001.

En un momento, el cantante de Kapanga invitó a Fernando Ruíz Díaz a tocar unos temas con ellos. La gente enloqueció. El ex integrante de Catupecu Machu reverenció al Mono y saludó a la audiencia muy conmocionado. Dos grandes artistas, juntos y en un mismo espacio, destinaron al Cosquín Rock a un momento de gloria que quedará en el recuerdo y que, por suerte, no fue el único de la noche.

19 años pasaron par que estemos acá juntos

El «Mono» de Kapanga
Kapanga con Fernando Ruíz Díaz. Foto: Lucas Matías

Fernando Ruíz Díaz: El artista más emocionado

Mientras Kapanga estaba en el escenario, Fernando Ruíz Diaz llegó a la sala de prensa con lentes de sol y una inmensa sonrisa de felicidad en el rostro – bueno, no sé si la sonrisa inmensa la tenía él o yo, pero sí tenía un gesto de emoción propio de este sentido homenaje.

Fernando Ruíz Díaz, ex cantante de Catupecu Machu. Foto: Brenda Petrone Veliz

El Cosquín Rock del 2001 tuvo muchos recuerdos para él, en especial por su hermano, Gabriel Ruíz Díaz. Por eso, la mística que sintió desde que pisó Cosquín, la transmitía constantemente. En la Conferencia se emocionó al punto de largar un par de lágrimas. Como muchos saben, Gabriel sufrió un accidente automovilístico hace unos años y, en su recuperación, Fernando siempre está a su lado. Luego de que el ex cantante de Catupecu saliera de la sala de presa, sabía que a la presentación que haría con Vantrha no la iba a sentir de la misma forma que el resto. Sus palabras en la sala calaron muy hondo en mí. Pensaba que volver después de tantos años a la Próspero Molina, habiendo vivido tantas cosas y cargando un baúl de recuerdos tan grande, verlo tocar con tanta emoción no iba a tener el mismo significado que antes. Y así fue. En el comienzo del recital, la guitarra eléctrica de Fernando no andaba y él entre risas decía «acá hay mucha energía». El recital fue dedicado por completo a Gabriel.

Fernando Ruíz Díaz, cantante y guitarrista de Vanthra. Foto: Lucas Matías

La entrada de la banda fue mística. Los primeros temas, también. La energía se transmitió de forma gradual. Comenzaron de a poco y fueron subiendo hasta mover el piso del Cosquín por completo. Cuando Vanthra comenzó a tocar viejas canciones, la gente se revolucionó. Y en el momento en que no se podía esperar más, el trío invitó al Mono y a Maikel de Kapanga a tocar Dale, canción que le da el nombre al primer disco de Catupecu que data del año 1997, año que oh casualidad… ¡nací yo! (para entender la referencia y por si no la leíste, entrá a la primera parte de la crónica acá)

«Hoy te vi Gabi…» – Fernando Ruíz Díaz. Foto: Lucas Matías

A estas alturas del partido, la Plaza estaba llena. Avanzada la velada, muchos artistas tenían puesto un pocho coscoino, que fue un regalo de parte de la Comisión de Folcklore de la localidad. Todos y cada uno de los músicos estaban fascinados con el obsequio que, hasta arriba del escenario, lo lucían con mucho cariño. El calor empezaba a aplacarse a medida que la noche avanzaba, pero el pogo estaba ardiendo, por lo que Ruíz Díaz decidió refrescarlo de la mejor manera…

Foto: Lucas Matías

Las Pelotas: El cierre esperado

La banda liderada por Germán Daffunchio fue la encargada de cerrar el Homenaje. Mucha de la gente que había ido desde temprano esperaba con ansias verlos tocar. A pesar del cansancio generado por una larga jornada, la banda supo bajar y subir las pocas líneas de potencia que quedaban en los cuerpos, magníficamente. Mucha gente del público ya venía con una previa desde Córdoba Capital cuando Las Pelotas tocó en el Mercado de Alberdi el día que se presentaron las grillas del evento.

Germán Daffunchio , cantante de Las Pelotas. Foto: Lucas Matías

La fría noche dió paso a los acordes de Será, Esperando el milagro, Capitán América, Shine, entre otras canciones. El cierre fue una locura y de la mano de El Ojo Blindado, con la participación de Fernando Ruíz Díaz. De esta forma, la Plaza emitió su último grito de rock. No sabremos cuándo volverá a escucharse pero, dicen los que saben, que entre los bombos del folcklore, se encuentra sonando un riff eléctrico que hace acordar a viejas andanzas, que sólo puede ser escuchado por los elegidos de un dios aparte.

Gabriela Martínez, bajista de Las Pelotas. Foto: Lucas Matías

Así declaro que la manija con la que nos dejó el homenaje ha aumentado la ansiedad con la que viviremos los días que restan para las noches del recuerdo: 8 y 9 de febrero, en Santa María de Punilla, Coquín Rock 20 años. Y como diría Ruíz Díaz: ¡larga vida al Cosquín Rock!

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