Fotos Leandro Olivoleanolivo@revistabroda.com
Crónica María Cielocielo@revistabroda.com

La banda oriunda de Morón liderada por Iván Noble se presentó en el Estadio Cubierto Malvinas Argentinas el pasado sábado 22 de junio con localidades prácticamente agotadas, luego de un regreso inesperado allá por el año 2017 en el Estadio Único de La Plata donde dieron por inaugurada la edición del Festival Provincia Emergente.

Este show fue muy especial para los fanáticos de la banda ya que, no solo fue el mejor y más largo de los que realizaron desde su regreso, sino que además fue el primero con entrada paga, a diferencia de los otros dos que fueron gratuitos, lo que hizo notar que realmente era su público y se sintió mucho en el ambiente de La Paternal.

A estadio lleno y nostalgia por doquier, pasadas las 21 horas comenzó la presentación. El inicio de la mano de Celofán, Huelga de princesas y Todos atrás y Dios de 9 encendió la noche que pretendía revivir la esencia para aquellos que acompañaron a la banda en los 90s.

Noble entre risas, se tomó un tiempito entre temas para interrogar al público sobre sus respectivas edades. Sorpresivamente para él abundaba el estadio de gente “joven” a lo que les dió la bienvenida y por supuesto el público de siempre que los acompaña hace más de 20 años. Luego, quiso corroborar quienes de los partícipes del show habían asistido al Sindicato de Morón ya que estaban a punto de tocar sangre fría, canción que fué tocada allí por última vez. Alrededor de 6.500 personas presenciaron la lista que revivía más de veinte clásicos de Caballeros de la Quema.

Cerca del final, antes de sonar Fulanos de nadie, y con invitado de por medio, en el bandoneón, la banda sorprendió con una pequeña improvisación de Stand by me, lo que se podría decir que fue la rareza de la noche.

Al momento de sonar Primavera negra, canción que dió nombre al primer cassette del grupo, las pantallas que acompañaban a los músicos se inundaron de imágenes que hacían referencia a lo sucedido en nuestro país en los 90s: neoliberalismo y sus consecuencias sociales, tal como dice la letra “los barrios pueden ser trincheras, cuando la guerra viene en frasco chico”.

Cuando finalizó, el público mostró su enojo bajo el cántico ya habitué en los shows nacionales en contra del presidente de nuestro país, dado que podría considerarse una canción escrita en el presente con la semejanza a la realidad que vivimos.

La banda se notó demasiado ajustada y sonó muy bien. Se veía la sonrisa en la cara de los músicos que no decepcionaron para nada y dejaron la puerta abierta para otro posible show. Como dijo Noble en el vivo de Obras jugaron con dos wines bien abiertos (Pablo Guerra, siempre carismático y Martín Méndez, con esos riffs poderosos), el “NeneCavo haciendo lo suyo en la batería, Pato Castillo que se lo notaba en demasía feliz, Rubén Casco en reemplazo del entrañable “GarfieldCaldara y la sección de vientos, a cargo del histórico Carlitos Arín.Noble se despedía con Carlito y cuándo creímos que eso era todo, las luces se prendieron y lanzaron un triplete de clásicos que encendieron a la multitud: Mientras haya luces en el bar, Pejerrey y Oxidado. Y cantando “vuelvo a mi cucha rengueando, estas ganas borrachas de volverte a ver”, quedó demostrado cómo la música perdura en nosotros y nos transporta a una felicidad plena así hayan pasado años. 
Los Caballeros de la Quema llegaron para marcar un antes y un después en la vida de miles de personas así como en nuestro querido rock nacional.

 

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