Los días 8 y 9 de Febrero se llevó a cabo la edición N°20 del festival más grande del país. El Cosquín Rock celebró sus 20 años ininterrumpidos con cerca de 150 artistas en escena, 7 escenarios y más de 100 mil personas que colmaron el Aeródromo de Santa María de Punilla para alucinar a lo grande.

Crónica día domingoBrenda Natalia Petrone Veliz
Fotos: Lucas Matías
*Lo que aún quedó pendiente – Vanthra (Vanthra, 2018)

Prólogo

Segundo día, segunda parte. Después de un sábado de pura adrenalina, el Cosquín Rock se preparaba para una descarga más voraz. El domingo 9 de febrero amanecía con una lluvia torrencial que te acurrucaba aún más entre las sábanas de la cama. Los cuerpos ya habían descansado y el primer día de la semana – o el último para muchos – nos necesitaba bien recargados. Con el equipo de Broda, desayunalmorzamos y emprendimos viaje entre las sierras para llegar, una vez más, a la tierra prometida.

Si aún no leíste la primera parte de la crónica, podes acceder a ella a través del siguiente link: Cosquín Rock 2020: El sábado pide un beso

Capítulo 1: Volvimos

Las nubes copaban la tarde de Punilla. No había dejado de llover en toda la mañana pero, pasado el mediodía, el clima nos daba tregua para llegar secos al predio. El barro nos humectó las zapatillas hasta teñirlas de extraños colores fríos. Aunque el terreno no tenía buena pinta, nada impidió que nos acercáramos al escenario norte para ver a la primera banda del día: La Chancha Muda.

La Chancha Muda en el Cosquín Rock. Foto: Brenda N. Petrone Veliz

Según el portar Rock.com.ar, la banda «se formó en el barrio porteño de Parque Chacabuco, en 2003, luego de varios meses de juntadas y zapadas entre cuatro amigos del colegio secundario». Actualmente, la banda está compuesta por muchos más que cuatro: Diego Chiaradía en batería, Federico Fassa en guitarra, Gonzalo Pascual voz y guitarra, Maximiliano Vera en bajo, Juan G. Bisio, Christian Tamanaha en saxo y Rómulo Tomaselli en trompeta.

Esa tarde, La Chancha Muda vivió su primer Cosquín Rock. La energía que manejaron en el escenario fue colosal y se trasladó a sus seguidores que estaban en el campo agitando. Saltaban en cada canción y en cada estruendo, el campo se volvía fiesta. Era el más pequeño pogo pero con el más grande aguante. Era el mar de fueguitos más fuerte y la libertad de expresión más incandescente.

La lluvia venía amenazando hasta que decidió hacer su última aparición cuando Daniela Doffo subió al escenario cerca de las tres de la tarde. A pesar del suceso meteorológico, mucha gente se quedó cerca del escenario para ver a esta gran artista. Mientras ella y la banda presentaban los temas de su nuevo disco «Mutaciones», Guada Casales se presentaba en el escenario sur precedida por la banda Color.

Posterior a su presentación, Daniela Doffo estuvo en conferencia de prensa muy contenta de haber tocado en el Cosquín Rock. Foto: Brenda Petrone Veliz

Junto con otra colega decidimos caminar hacia el medio del aeródromo, cubiertas con plásticos y pilotos para no mojarnos y así asistimos a una nueva edición de La Casita del Blues.

Capítulo 2: La Casita del Blues renovada

La grilla de este escenario me seguía sorprendiendo. En medio de la vorágine rockanrolera, un espacio como este era necesario. La escena iba subiendo de intensidad paulatinamente. Entre sus primeros artistas se encontraba Titi Stier con su guitarra y su magnífico pelo corto. Era la primera vez que la escuchaba en vivo y su música me acarició el alma, en especial con la canción Don’t let me down, cover de The Beatles.

Capítulo 3: Gardeliando ando

Cuando salí de la dulce hipnosis del blues, unos inmensos inflables al norte llamaron mi atención. Me acerqué lo más que pude al escenario y deslumbré dos grandes figuras articuladas que, cuando empezó el show, se movían como si tuvieran vida propia. Con esa escenografía típica de sus presentaciones, Los Gardelitos trajeron el rock and roll al escenario. Vestidos de negro y acompañados de sus infaltables gachos, los músicos tocaron canciones como Un Taxi, Lo que vendrá, Puño y Letra, Anabel, Gardeliando, entre otras que pertenecen a su nuevo álbum Sortilegio de arrabal.

Los Gardelitos, escenario norte. Foto: Brenda Petrone Veliz

En un momento, la banda hizo referencia al día de los enamorados e interpretó la canción Llámame del álbum Fiesta sudaka, parte 1 junto a la trapera Cazzu. Cuando Eli Suárez, el cantante de Los Gardelitos, invitó a la artista al escenario, la gente hizo una gran ovación. Fue una inmensa sorpresa para todos. Al finalizar, la banda recordó a la gente la fecha de presentación de la artista en el escenario sur y también la que tendría en el Luna Park el 14 de febrero respectivamente.

Capítulo 4: Un viaje con Buenas Noches Producciones

Después del primer día del festival, una colega me había comentado sobre el Cosquín Rock BNP Stage, el escenario de la música electrónica. Por lo tanto, al día siguiente decidí visitarlo.

Para llegar a él había que pasar por un gran pasillo que yo le había puesto «el pasaje de teletransportación a una realidad paralela» porque, una vez que lo cruzabas, te sentías en otro festival. Mientras Los Gardelitos estaban por la mitad de su repertorio, Pedro D’Alessandro reproducía su podcast ante un pequeño grupo de personas. El productor estaba sobre el escenario creando música para los oyentes del lugar. En frente suyo, un inmenso camión de una reconocida bebida energética marcaba una publicidad imponente.

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El predio de música eléctronica estaría repleto de personas más llegando al anochecer con DJs como Melanie Ribbe, Marco Bailey, Marco Faraone y Chris Liebing.

Capítulo 5: Wos

Después de volver por los pasillos del tiempo y el espacio, me metí entre la gente para llegar lo más cerca de la valla. En breve subiría al escenario norte Wos, el artista de trap más reconocido del país. Mientras anotaba un par de detalles en mi cuaderno, dos nenas de entre 9 y 13 años, aproximadamente, le comentaban a su papá sobre su ídolo. Ambas estaban muy emocionadas y con sus celulares trataban de registrar cada movimiento en el escenario. Paralelamente, un grupo de mujeres de mayor edad no sabían quién era Wos, sólo que no abandonaban su lugar porque no querían perderlo cuando llegara La Vela Puerca. Del otro lado, pero no tan lejos mío, tres adolescentes hablaban sobre el artista en las batallas de gallos de las que había participado pero de las que ahora ya estaba retirado.

En ese momento lo vi, ahí en frente mio. ¡No, no me enamoré! Sino que vi ese gran choque de generaciones del que muchos hablan. Con sólo ocupar un pedacito del predio fui testigo de una escena muy propia del Cosquín Rock: padres y madres con sus hijos, familias enteras dentro del evento, amores encontrados y grupos de amigos enfiestados. Cuando empezó el evento, el choque fue fusión. A pesar que mucha gente no lo conocía con su nombre artístico, al escuchar las canciones y el power de sonido con el que entró Wos y su banda, todos, chicos y grandes, levantaron las orejas, prestaron atención y empezaron a vivir un show sensacional.

Wos y Natasha Iurcovich. Foto: Lucas Matías

Las nenas se turnaban para subirse a los hombros de su papá y ver mejor al cantante. Luego, un poco hacia atrás, vi a su mamá sonriéndoles y me estrujó el corazón de amor. Más adelante, un nene mucho más chico que ellas le extendía un cartel a Wos para que lo salude. Al mismo tiempo que todo eso sucedía abajo del escenario, arriba de este se descontrolaba todo. Wos junto al resto de la banda aplastaron al escenario y a la pasarela. Dejaron huella en el aeródromo con temas como Canguro, Terraza, Melon vino y cerraron con Púrpura, con un show de luces de ese color entre medio de una gran nube de humo sobre la escena.

Es un placer estar hoy acá

Wos

Capítulo 8: La Vela Puerca y Ciro y los Persas

Una vez que Wos bajó del escenario, La Vela Puerca se preparó para dar un gran show. La banda uruguaya estuvo presente en todas las ediciones del festival y esta, la número 20, no sería la excepción.

Sebastián Teysera, La Vela Puerca. Foto: Lucas Matías

Una gran multitud disfrutó el recital como nunca. Era la primera vez que los veía en vivo con tanta vida. Creo que la magia salía desde el público hacia la banda aunque en momentos era al revés. Entre su repertorio, escuché canciones que hacía mucho no reproducía. Me sentía feliz de recordar las letras y volví unos años atrás cuando La Vela era una de mis bandas favoritas. No recuerdo por qué dejé de oírla, pero esa tarde, juré que nunca más la abandonaría.

Luego de esa experiencia, tuve que continuar en mi travesía. Detrás mio dejaba la preparación de Ciro y los Persas. Aunque quería quedarme, decidí volver por lo que ayer no pude ver. Molotov, allá vamos.

Andrés Ciro Martínez, Ciro y los Persas. Foto: Lucas Matías

Capítulo 6: Entre carpas enfrentadas, Molotov y la revancha

Una hora antes de que empiece Molotov, me encontraba haciendo fila junto con otras personas. Los patovicas no nos dejaban entrar hasta que no les dieran la orden desde arriba. Una vez que confirmaron el ingreso, todos corrieron como una estampida de vacas en medio de un campo. La gente salió despavorida hacia el pequeño escenario y volví a ser presa de los muchachos de dos metros de altura. Por suerte, Lucas, el fotógrafo de Revista Broda, pudo ingresar a la valla y sacar una par de fotos. Este fue el magnífico resultado:

A pesar de no poder ver a Molotov, me crucé al escenario Popart XXI – que el sábado era el escenario Urbano – y escuché los últimos temas de Conociendo Rusia. La banda, liderada por Mateo Sujatovich, el hijo de Leo, el tecladista de Luis Alberto Spinetta en Spinetta Jade, se retrasó por un par de problemas técnicos, pero nada les impidió que dieran un show altamente convocante.

Una vez finalizada su presentación, la carpa renovó la gente. Algunas personas que llegaban no sabían sobre la banda que iba a tocar y preguntaban entre sus allegados. Ellos, muy entusiasmados, respondían: «la banda de Fernando Ruíz Díaz, el ex de Catupecu». Vanthra subiría al escenario en pocos minutos y una gran pantalla azul visualizaba el nombre del power trío. Ese espectro de luz en la pantalla me generaba muchas ansias de verlos tocar en vivo una vez más. La primera vez que los escuché fue en el Cosquín Rock Homenaje, evento que abrió los festejos de los 20 años del festival.

Esperando a Vanthra. Foto: Brenda Petrone Veliz

Faltando trece minutos para las diez de la noche, Vanthra apareció en la escena ante una ovación de gritos y aplausos. Fernando Ruiz Díaz agitó a la gente y marcó el inicio de Siempre, canción que forma parte del disco Capítulo 1 del año 2018. El show fue aumentando de intensidad con cada tema. El cantante pidió algo para tomar mientras el público sediento pedía por más. Luego depositó la copa en uno de los parlantes y las vibraciones del líquido se comparaban con el sentir de Confusión, una de las canciones mas conocidas de Catupecu Machu.

Las luces del escenario jugaban con las nubes que se formaban al salir de la máquina de humo. En medio de esa mágica escena, Ruíz Díaz invita a Astor «Bestia» Cianciarulo, hijo de Flavio Cianciarulo, el bajista de Los Fabulosos Cadillacs y tocaron En los sueños. La locura desencadenada por el sonido de dos bajos enfrentados fue inexplicable. El cantante de Vanthra explicó que, en el nuevo disco que están preparando, estará la versión de estudio de esta canción con la participación del invitado de la noche.

Vanthra. Foto: Brenda Petrone Veliz

Hasta siempre… Cosquín Rock

Fernando Ruíz Díaz
Vanthra. Foto: Brenda Petrone Veliz

Capítulo 7: Lo último de la noche

Un frío estremecedor bajó de las sierras al aeródromo. El cielo estaba despejado y una inmensa luna blanca iluminaba los rincones oscuros del último tramo del festival. Babasónicos deslumbraban en el escenario sur mientras Los Caballeros de la Quema se preparaban para subir a la escena norte.

#RecomendadoBroda: Quedamos Babasónicos de tanta Hipnótica

Adrián Dárgelos, Babasónicos. Foto: Lucas Matías

A esas horas de la noche, La Casita del Blues ya había cerrado sus puertas y dijo «hasta el año que viene». Por su parte, después de Babasónicos, Cazzu y Duki llenaron de trap al escenario sur. Ambos fueron impecables arriba de la escena según lo que me contaron porque, les soy muy sincera, mi cuerpo no llegó – aunque en serio quería. Luego, en el escenario norte, subieron Las Pelotas y cerraron Los Ratones Paranoicos.

Galería de fotos – Sábado y domingo

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