Fotos Lucas Matías
Crónica Brenda Petrone Veliz

El trío de metal alternativo presentó su nuevo disco “Basado en hechos reales” el pasado 4 de Mayo en Córdoba Capital. Marcelo “Corvata” Corvalán, Andrés “Andy” Vilanova y Hernán “Tery” Langer rockearon en Studio Theater y Revista Broda estuvo ahí para traerte todos los detalles en esta crónica.

La humedad azota la ciudad desde hace un par de semanas. La noche está especial para ir a un recital, ni tan fría ni tan calurosa. Las puertas de Studio se envuelven en un led azul mar que deja ver cómo de a poco la gente va ingresando al evento. Algunos curiosos se acercan a los dos patovicas del ingreso y preguntan quién se presenta hoy. “Carajo” resuena entre el aire como una palabra de victoria y no de maldición.

Mientras espero a Lucas, el fotógrafo de Revista Broda, me deleito con ese síncopa de metaleros que muestran el DNI con la entrada y atraviesan las puertas marrones del viejo teatro. La llovizna no cesa pero pareciera que a nadie le importa. Solo el rock y la noche pertenecen hoy al común denominador de los fans y los músicos, al menos por un par de horas.

Llega mi compañero y entramos. Studio ya venía sonando desde adentro porque desde aproximadamente las 20 horas estaba tocando la banda soporte. A medida que nos aproximamos al escenario, nos parecía que al menos cuatro músicos se nos iban a presentar delante de nuestros ojos pero no. Al contrario, un solo bajista yacía tocando con toda la energía al lado de una notebook conectada a los equipos de sonido. Con la mejor de las ondas, el músico calentaba la noche con covers como Blitzkrieg Bop de los Ramones, que es el tema con el que cerró su presentación. De mientras, la gente se reunía en la pista de la segunda ala de Studio, debajo de una luz tenue pero alumbrados con las led de la escena.

Son casi las 21 horas y el color negro de la vestimenta de los recién llegados homogeneiza a todos. Se ven remeras de la banda en cuestión, de La Renga, Astenia, Iorio, Green Day, entre otros. Es como sentirse en comunidad, no sólo por cómo estamos vestidos sino también por cómo compartimos las espirituosas bebidas amarillas.

La cancha del teatro estaba llena, los palcos igual. Pasaron 20 minutos de las nueve de la noche y aún no había pasado nada. El músico solista ya había desaparecido y el escenario quedó vacío. Bueno, no del todo. Los instrumentos sobre la tarima están bien posicionados y dan ansias de que, de una buena vez, sean tocados. La euforia es palpable entre los presentes. Algunos gritos y silbidos agitan para embebernos a todos de la misma intensidad.

21:30 horas y la batería marca el tempo a seguir entre la oscuridad de la noche, pero no es hasta las y cuarenta y cinco que el show da indicios de que va a comenzar. Las luces tenues se apagan casi por completo y dejan que las del escenario hagan lo suyo. Decido adentrarme entre la gente. Creo que las mejores crónicas se hacen desde el público.

“Corvata” Corvalán,“Andy” Vilanova y “Tery” Langer son un fuego que los fans quisieran apagar al revolear los vasos entre el público. Múltiples pantallas se encienden con un mismo foco, recreando un contino espacio sideral de celulares prendidos.

Carajo abre el recital con Advertencia, el segundo tema de su nuevo disco “Basado en hechos reales”. El alma de los transeúntes vibra tanto que manda señales de descarga a las cabezas que con fervor bajan y suben prácticamente al mismo tiempo. Es imposible pasar adelante pero los fotógrafos desde los miles de ángulos sé que se las ingenian. Yo voy y vengo. Miro la banda pero más miro al público. Es una dicotomía de atención divina. El espectáculo a veces lo arma la gente y esta es una de esas veces. De todas formas, sin los monstruos que tocan, el espectáculo no tendría sentido.

Hay personas de todas las edades. Me encanta ver a un pibe de 18 años corear las frases con el mismo ímpetu que una mujer de 48. Antes parecía que el pogo era sólo de hombres, pero esta noche puedo divisar alguna que otra piba codearse con todos y disfrutar saltando en el medio. Desde la otra ala de Studio, la que está pegada a la puerta de salida, hay una nena rockeando con quien parece ser su mamá. Tiene una coleta y un moño rosa en su pelo. Cuando pensas que esta locura es sólo para un género, mirás entre líneas y agradeces al cielo que se te cambien los esquemas. “¿Está cansada Córdoba?” pregunta Corvata siendo las 22 horas. Con poca claridad pero con mucha obviedad se comprende que el cansancio no es un personaje esta noche. El evento se sucede con temas como Libres, L.V.D.L.P., Tracción, El llanto, El Error, Histeria, La locura de los genios – tema que tocaron por primera vez en vivo – y hasta Fin al dolor, el tercer corte difusión del disco que presentan en nuestra ciudad.

Los últimos bestiarios de la jornada

El público se abraza, salta, grita, canta, se sienta y se para, todo un conjunto de acciones que hasta pareciera que se dan continuas. Buscando señales que muestren donde hay felicidad, me encuentro con muchas entre esta gente.

Afuera llueve, adentro también: transpiración. El calor destruye las gargantas pero las bebidas las calman. Agua, gaseosa, cerveza o Fernet. Una por vez, de a poco, no nos desequilibremos. La gente pide más y más, aplaude y aplaude. Es hermoso. Es como la locura empedernida del buen vivir, al menos para algunos.

Las cámaras captan momentos, la gente los vive. La música suena al palo y los oídos se quiebran en un mar de acordes. “Gracias a ustedes estamos acá” repite Corvata agradeciendo al público por esa noche y por la anterior en la Plaza de la Música donde firmaron discos. Gracias también a Bestiario Producciones. La magia del recital se vive desde adentro, en la primer ala de Studio. Alejarse es una opción para verlos desde atrás pero realmente no se vive de la misma forma. Sentir es estar cerca, sentir es vibrar codo a codo.

Los últimos minutos del evento empiezan a transitarse. La banda saluda, la gente no quiere irse, lo de siempre. Pero con todo el respeto, todos emprenden la vuelta. Studio se va vaciando de a poco, el cansancio no estaba pero ahora a todos nos abraza. La humildad que tiene el trío punk rock nü metal argentino es lo que corona la escena. Se cierra el telón y la última frase del bajista queda resonando en mi cabeza: “Hasta siempre Córdoba”

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