Tucumán, con misa ricotera

El Hipódromo de San Miguel de Tucumán todavía estaba cargado de expectativa cuando las luces se apagaron y una voz conocida atravesó el predio: “Damas y caballeros, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”.

La frase del Indio Solari funcionó como una llave. En el acto, las aproximadamente 50.000 personas reunidas comenzaron a cantar y la banda arrancó con “Mariposa Pontiac”. Así empezó el show del sábado 10 de octubre, una presentación histórica para Los Fundamentalistas y para el público ricotero del norte argentino.
El recital tuvo un significado particular: fue la primera actuación de la banda sin la presencia física de Solari (aunque la primera fue en Comodoro, al día siguiente de la partida), pero también la confirmación de que su voz y sus canciones todavía pueden ordenar una multitud. Durante casi tres horas, la imagen del Indio apareció en las pantallas del escenario y acompañó a los músicos como una figura central del ritual. Al mismo tiempo, más de 100.000 personas siguieron la transmisión gratuita por YouTube.

La escena tucumana no fue solamente la de un concierto. Desde temprano, el Hipódromo se convirtió en un punto de encuentro para seguidores que llegaron desde distintas provincias. Banderas, remeras, caravanas y grupos de amigos fueron armando una ceremonia que había comenzado mucho antes del primer acorde. Para muchos, la misa ricotera incluía el viaje, la espera y el reencuentro con una comunidad.
Sobre el escenario, LFDAA sostuvieron una maquinaria precisa, capaz de pasar de la potencia rockera a los momentos de mayor emoción sin perder intensidad. La banda recorrió canciones del repertorio solista del Indio y clásicos asociados a Los Redondos.

Los Fundamentalistas llegaron por primera vez a Tucumán para cerrar su agenda de 2026. Se fueron dejando algo más que un recital: una escena de continuidad. La banda tocó sin su líder presente, pero el público encontró la manera de hacerlo volver. En la noche tucumana, el Indio estuvo en las pantallas, en las grabaciones y, sobre todo, en las miles de gargantas que cantaron como si todavía estuviera ahí. Como dijo Pablo Sbaraglia: “Juntarse es lindo, juntarse sana, juntarse lo recuerda, juntarse es lo que hay que hacer.”






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